Es dificil, por no decir imposible, establecer un paralelismo entre los establecimientos hosteleros españoles, por poner un ejemplo, y los que se encuentran por aquí.
Una característica casi general de todos ellos es la drástica economía en su construcción y decoración aunque con frecuencia esta misma economía
de realización es una maravilla de inventiva y de estética casi didáctica, ya que si no se ve no se cree la belleza que puede conseguirse con tan modestos medios auxiliados en el mejor de los casos con una acertada iluminación que le da un toque auténticamente mágico.
Por entendernos de alguna manera, vamos a calificar los establecimientos con términos tan imprecisos como impropios, tales como selectos, elegantes, de batalla o básicos, en función principlamnete de su aspecto al golpe de vista, (espacio, iluminación, orden, atuendo y actitud del servicio, tipo de concurrencia...) pero no les extrañe encontrar un suelo de cemento o que la mayoría de la gente vaya en camiseta de tirantes o calce chanclas en un lugar calificado de "muy elegante". Se trata solo de una manera de hablar.
Calificación de restaurantes.